
Once años sin fútbol de altísimo nivel europeo en el Calderón se antojaban demasiados, pero por fin se romperá la mala racha mañana, cuando el Atlético saluda a la Champions recibiendo al Marsella como líder de su grupo. Tras sorprender en la primera jornada con una arrolladora victoria al PSV en Holanda y poner en el escaparate eurovisivo al Kun Agüero, ahora los de Javier Aguirre quieren resarcirse de su primer tropiezo liguero el pasado fin de semana ante el Sevilla.
Delante tiene a un equipo cuyo nombre pesa con fuerza en el imaginario colectivo del fútbol continental, pero que a la práctica es el rival más débil de este grupo. Con todo, en la jornada inaugural del campeonato los franceses lograron ponerse por delante ante el Livepool, que sólo pudo remontar merced a la determinación de su capitán Gerrard. Los dos goles del inglés dejaron sin premio y sin puntos al voluntarioso equipo de la costa azul gala. En su liga doméstica, tras un esperanzador arranque parece que empiezan a aflojar cediendo puntos ante rivales a priori inferiores.
Es en este tipo de partidos donde el Atlético debe por fin demostrar su valía para hacer cosas importantes, más allá de su envidiable plantilla y su buen juego a ráfagas. Un amigo me comentaba el otro día que este año hay que tener muy en cuenta a los madrileños, porque en otras ocasiones su juego era demasiado correlativo con su nivel de resultados: una ráfaga de buen juego y todo victorias; pero siempre llegaba un mal partido y la derrota era inevitable. Sin embargo este año, según señalaba, el Atlético se puede permitir jugar mal y ganar como hacen la mayoría de campeones. Un solitario gol de Luis Fabiano el pasado domingo que el Atlético fue incapaz de remontar pone otra vez las dudas sobre las aspiraciones del cuadro rojiblanco.


Sorprendente el anuncio ayer de que Ben Arfa, una de las más prometedoras figuras de la L1 cambiará el Olympique de Lyon por el Marsella. El jugador de ascendencia tunecina se ha ido curtiendo en el heptacampeón francés desde los dieciseis años. En Lyon han cultivado con mimo una perla que por fín comenzó a dar sus frutos y adquirir responsabilidades la temporada pasada. Junto a los galones le llegó el premio de la internacionalidad absoluta, pese a que finalmente no fue convocado para la Eurocopa por Domenech.
El fin de semana pasado concluía la primera vuelta del campeonato francés. Lo hacía con el mejor de los epílogos posibles. Nancy-Lyón, un campeón aburrido de ganar contra el sorprendente aspirante. Primero contra segundo en un duelo destinado a clarificar la situación del campeonato francés. Finalmente 1-1, partido igualado y con buen espectáculo pese a las nefastas condiciones del campo. Los dos fogonazos del partido se vivirían en los instantes finales. Al gol de Milan Baros a diez minutos de la conclusión respondía Milonga en el 87 para el Nancy.

