
Como la cosa va de premios, no podemos obviar uno que en Italia cada año, y desde 2003, se le ‘otorga’ al peor jugador del campeonato italiano. Muy a mi pesar, pues me declaro acérrimo seguidor de su clase, su fútbol y su toque endiablado con el exterior, el vencedor de esta edición del ‘Bidone de Oro’, algo así como un cubo de basura ‘de oro’, la antítesis del Balón de Oro, que el portugués, fichaje estrella del Inter de Milán tiene el ‘privilegio’ de recibir.
Ricardo Quaresma, que costó cerca de 20 millones de euros y de momento, en los pocos meses que lleva en la Serie A no ha podido cumplir con las expectativas (a pesar que los hombres de Mourinho son líderes con seis puntos sobre la Juventus), no ha marcado ningún gol y aunque ha dado dos asistencias lejos queda el futbolista que cada jornada maravillaba en la Superliga portuguesa. Merecido o no (desde luego para un servidor todavía es pronto para catalogar su rendimiento), un nuevo mes de diciembre un futbolista del conjunto neroazzurro recoge tan ‘distinguido’ premio, ya que en las dos temporadas anteriores fue su compañero Adriano (tercero esta vez) quien, por culpa de los oyentes de un programa de radio denominado Catesport, en la local Radio 2, recibía (simbólicamente, se entiende) el Bidone de Oro.



