
Es difícil que el Kun Agüero escuchara anoche el rugir de Avellaneda desde la fría noche madrileña. Independiente, el equipo donde el genial futbolista del Atlético creció y despuntó, estrenó su nuevo campo. Queda casi nada de la mítica Doble Visera, que tantas Libertadores vio correr por su pasto… En ese mismo lugar se erige una auténtica maravilla arquitectónica, con un inconfundible aire a Old Trafford, un teatro de los sueños para una afición que durante dos años ha sufrido un largo e inmisericorde exilio en el estadio de Racing. EL Nuevo Libertadores de América recibirá fútbol oficial en el próximo Clausura.
Fue una fiesta por todo lo alto. Más de 20.000 personas, debido a que no se abrieron todas las gradas, coparon las plazas disponibles para un show que contó hasta con partidillo de viejas glorias. Hubo actuaciones musicales, cantaron Los Leales, el grupo favorito del Kun, que grita con ellos una canción compuesta en su honor. El “vamos Kun Agüero” resonó barbaridad de veces en el remozado Libertadores de América, el ídolo todavía no se olvida, sobre todo porque el nuevo estadio es una realidad gracias a los muchos millones de euros que pagó en su día el Atlético de Madrid por hacerse con sus servicios.

Con 37 años, un 5 de mayo de 1991 colgó sus botas uno de los mejores jugadores que ha dado el fútbol, el ídolo del más grande, de Diego Armando Maradona, convocado por Bilardo para el Mundial de 1986 por expreso deseo del ‘Pelusa’, así era él. Cuentan los cronistas de la época, que cuando Ricardo Bochini, el protagonista de este post, saltó a la cancha en un encuentro ante Bélgica, a penas jugó en la cita mundialista mejicana, Maradona se le acercó y le dijo: “Dibuje maestro”. Pues bien, con 53 años, casi 16 después de salir de los terrenos de juego, el maestro volvió a dibujar. 

