
Cuanto menos es para pensárselo dos veces. La Ligue ha dado un paso sin precedentes en lo que a sanciones respecta. Un paso arriesgado. Desde luego la medida sienta cátedra en el país vecino y el resbalón puede ser tremendo. Al Bastia le han quitado un punto porque sus aficionados profirieron insultos racistas a Boubacar Kébé, jugador del Libourne. El futbolista de color cuando se retiraba a los vestuarios le dedicó un corte de manga a los hinchas locales y justificó dicho gesto por los continuas ofensas que recibió desde la grada por su condición.
El Club ha salido perdiendo por culpa de los insultos de su gente. No estoy a favor de dicha medida extrema. En mi opinión se sienta un peligroso precedente. Habrá que ver si la Ligue actúa con el mismo rigor si la misma escena ocurre en el campo del Lyon o del PSG. Habrá que ver si la contundencia sigue siendo la misma. Y sobre todo habrá que ver qué ocurre cuando los hinchas se metan con la nariz de un jugador o el peinado de otro.



