
Tiene 112 años y unas cuantas copas encima, pero se conserva de manera envidiable. Quizá no luzca como en los años ochenta cuando era la reina de las pasarelas, en la primavera del 94 cuando Fabio Capello dirigía sus designios o hace unos años cuando volvió a reinar en la vieja Europa, pero la bella rossonera, que ayer cumplió años, vive un buen momento después de recuperar el trono italiano tras un lustro de ausencia en el más alto escalafón. Una de las críticas habituales que recibía el Milan era la avanzada edad de su plantilla como motivo habitual de la falta de resultados, tópico arraigado que aún hoy perdura convirtiéndose en una verdad a medias.
La presencia en los últimos años en el once de futbolistas como Inzaghi, Pirlo, Gattuso, Nesta, Seedorf, Zambrotta, Favalli, Oddo, Jankulovski o Ambrosini, más el gusto de la dirección deportiva por fichar veteranía, contribuyeron a que el Milan fuese denominado geriátrico y similares con asiduidad. Sin embargo, en los dos o tres últimos años el equipo ha ido regenerándose poco a poco fichando futbolistas de juventud o en un buen momento de sus carreras, consiguiendo de esta manera rebajar la edad media de su plantilla. Por otra parte, algunos veteranos como Jankulovski, Oddo o Pirlo —precisamente uno de los últimos que tenía que haberse ido— han dejado el club y otros han comenzado a ver el banquillo de manera más regular.



Echando de nuevo la vista atrás y viendo lo que hace doce meses pensaba sobre Bojan te hace caer en la cuenta de cómo pueden cambiar las cosas en cierto tiempo. 



