El periodismo deportivo es una profesión amenazada por el intrusismo. De hecho, es ya una costumbre que en los programas o retransmisiones deportivos participen ex futbolistas o entrenadores; si bien no como presentadores o moderadores, sí desempeñando una labor de comentarista, un puesto que debería ocupar un periodista. Esta es una realidad, en cierto modo, dolorosa; una estrategia de los medios de comunicación que responde a un intento de dar prestigio a sus productos. Si hablamos de fútbol, aparecen Kiko, Salinas, Craioveanu, Butragueño, Amor, Míchel, Martín Vázquez, Alkorta, Lopetegui, Caminero, Zubizarreta, Pablo Alfaro... y un sinfín de nombres ligados al fútbol que realizan actualmente una labor periodística.
En la mayoría de los casos, es incomprensible que los medios apuesten por determinados futbolistas para comentar un partido por el mero hecho de que el jugador o técnico perteneciera en su día al equipo que lo disputa. A pesar de que muchos periodistas tampoco ofrecen retransmisiones brillantes ni dirigen con maestría un programa, hay futbolistas que no aportan nada a nivel comunicativo y que, sin embargo, siguen contando para las cadenas. Se me vienen a la mente los comentarios de Butragueño o Míchel en TVE, aburridísimos, o el cachondeo de Craioveanu en La Sexta… perdonen, pero para eso sirve cualquiera.


Todo tiene su sentido y su razón de ser. Si hace unos días comentábamos que

