Javi López y el símbolo de la cantera
El Málaga está encontrando en su filial una mina de jugadores que pronto formarán la base del equipo. Muñiz ha echado mano esta temporada de muchos futbolistas jóvenes, algunos ya fijos, que poco a poco ganan minutos para conseguir su profesionalización. Tal es el caso de Edu Ramos, Manu Torres o Iván González, y también de Toribio (procedente del Terrassa FC) y Javi López. Este último se convertiría en profesional si juega el domingo ante el Deportivo, aunque hasta el próximo curso seguirá perteneciendo al filial.
Javi López ha disputado ya cuatro partidos con el Málaga en lo que va de campaña. El pasado fin de semana jugó el partido completo en el Vicente Calderón y marcó el segundo tanto de su equipo, válido para sellar la primera victoria malaguista a domicilio. Es su segundo gol en esta Liga, números muy halagüeños teniendo en cuenta los minutos que lleva disputados. Ya ante el Tenerife en la décima jornada debutó con un gol que sirvió para empatar (2-2). Luego salió de la convocatoria, pero ha vuelto a ganarse la confianza de su técnico. El futbolista de Puerto de la Torre (Málaga) se desenvuelve naturalmente en la banda derecha, pero junto a Toribio formó la pareja de mediocentros albiazul ante el Atlético de Madrid.
El Málaga visitaba el Calderón con la ilusión de conseguir su primera victoria a domicilio de la temporada. Es más, el triunfo se convirtió en necesidad desde el momento en que el Zaragoza certificó su triunfo en Tenerife (1-3). Todo por evitar la zona de descenso. Y se plantó en el Manzanares con las ideas muy claras. Era el comienzo de la vuelta liguera, y los de Muñiz guardan buenos recuerdos del inicio del Campeonato, cuando ganaron 3-0 al Atlético en La Rosaleda, por lo que, conscientes de las debilidades defensivas de su rival, decidieron probar suerte desde bien temprano. Así, una internada de Jesús Gámez por la banda derecha acabó con un centro-paseo hasta al segundo palo, donde Duda apareció para poner el 0-1. Alegrón malaguista en el minuto 3. 
Es hora de dar algo de caña. Basta ya de utilizar medias tintas para referirse al Atlético; un equipo históricamente grande, sí, pero actualmente tan vulgar que se arrastra, prácticamente, por cada campo que pisa. Hoy tocó el Coliseum, y allí dejaron los rojiblancos esa imagen lamentable a que tan acostumbrados andan sus seguidores. Del partido, sólo cabe decir que el Getafe es mejor que el Atlético. Será por ello que cuentan los de Míchel con siete puntos más en la tabla. Será porque el hábito no hace al monje, y porque en el club del Manzanares la humildad brilla por su ausencia, hay falta de realismo y las aspiraciones son delirantes.
A juzgar por lo visto en lo que llevamos de campaña, parece que para el Atlético de Madrid la temporada no hubiese empezado aún. Da la sensación de que el equipo está inmerso en un periodo de prueba, que está en el buen camino, pasando de los errores colectivos a los individuales, como dice Quique Sánchez. Otra mentira más. Hace tiempo que este equipo arrastra problemas tanto colectivos como individuales; lo del gol en el último minuto no es nuevo, ni tampoco lo del penalti. Todo es consecuencia de la torpeza de un conjunto de jugadores que apenas se conocen, independientemente del tiempo que lleven juntos. O quizás se conozcan tanto que no confían los unos en los otros. Todo es posible. 


Precisamente venía ayer mismo por la tarde volviendo a casa cuando un compañero de Ecuador me preguntaba cuál era el verdadero problema del Real Madrid. Él (desolado en los últimos días porque su Liga Deportiva Universitaria de Quito perdió la ocasión de conseguir el campeonato de Liga el pasado fin de semana al caer ante el otro conjunto de la ciudad, el Deportivo Quito) se quedó asombrado cuando le dije que la raíz de todo el asunto, a mi entender, estaba en la mala gestión del primer equipo y en la poca importancia que se le estaba dando a la cantera. 


