
Exceptuando la Community Shield que el Manchester le arrebató al Chelsea hace algunos meses, mañana se conocerá el ganador del primer título de la temporada en Inglaterra que saldrá del enfrentamiento entre Arsenal y Birmingham, que disputarán la final de la Carling Cup, anteriormente conocida como Football League Cup o Copa de la Liga. Será una de las paradas importantes en el trayecto del Arsenal esta temporada en la que tendrán la oportunidad de levantar de nuevo un título, algo que no ocurre desde la F.A. Cup de 2005, y poner fin a la aureola que envuelve al conjunto gunner de equipo joven que juega bien y que nunca gana nada. Con un grupo de jugadores ya curtidos y en un gran momento, parece el momento en el que los pupilos de Wenger pueden dar ese paso adelante que parece siempre resistirse.
Alrededor del conjunto londinense se han creado en las últimas temporadas una serie de máximas convertidas ya en tópicos mediante los cuales el Arsenal es un equipo que juega bien al fútbol, que da oportunidades a los jugadores más jóvenes y que es un club con una marcada filosofía, pero en el que los títulos, por unos motivos u otros, nunca llegan. La juventud y escasa experiencia de sus futbolistas ha sido la razón más esgrimida para justificar ese paso que siempre les ha faltado para levantar los títulos en juego, pero no siempre fue así y Wenger sabe lo que es crear un equipo ganador, no en vano, ya lo hizo con aquel Arsenal en el que brillaban jugadores como Henry, Pires, Bergkamp, Vieira, Kanu, Petit u Overmars.




El partido de ida en el Emirates Stadium ya fue frenético, típico ejemplo de por qué el fútbol inglés es el más apasionante del mundo. Un gol de Walcott para el Arsenal a diez minutos del final evitó la derrota del Tottenham, aunque le dejó mejor posicionado para el partido de vuelta. Semifinales de la Carling Cup. No será el torneo más importante del mundo, pero otorga plaza en la UEFA Cup y los equipos ni mucho menos la regalan.


