
Se viene hablando del tema y no parece que la cosa se vaya a calmar, más bien todo lo contrario. No es la primera vez y tampoco será la última. Raúl Baena, mediocentro de diecinueve años que milita en el Espanyol B y que actualmente está lesionado, está día sí y día también en los medios deportivos. Su delito: haberse ido del Barça para fichar por el Espanyol.
En Can Barça se guardan las espaldas, hacen firmar a todos los canteranos que llegan un contrato tipo. El error de Raúl, y seguramente el de gran parte de los canteranos culés, es que no se paran a leer lo que están firmando. Al parecer todos quienes firman ése contrato están sujetos a una cláusula de rescisión y en cuanto el jugador en cuestión cambia de club unilateralmente es cuando el Barça recurre a la ley. Se deduce por las palabras de un Baena recién fichado por el Espanyol que la contratación no fue muy limpia y que la cosa no parece que se vaya a quedar ahí. Y tanto que no, un año después está sufriendo las consecuencias.



