
Parecía que la evolución del fútbol en los últimos años estaba provocando la desaparición de algunos estereotipos clásicos en los terrenos de juego: buen ejemplo es el extremo a la vieja usanza, el de la línea de fondo y centro al área, sustituidos por centrocampistas escorados o aquello de la pierna cambiada. Otro de esos arquetipos clásicos en un once que parecía en vías de extinción era el del ariete, el que recibía ese centro del extremo, el nueve de siempre, el rematador, el que vive por y para el gol, el que rara vez hace algo fuera del área pero dentro de ella te puede decidir un partido, sustituido por delanteros de más movilidad, rapidez, regate, o en algunos equipos por la figura del falso nueve. Sin embargo este año hemos visto claros ejemplos de que el fútbol europeo cuenta con grandes arietes, sin ir más lejos, ayer vimos la exhibición que Falcao protagonizó en la final de la Europa League.
El colombiano es un claro exponente del fútbol del ariete de siempre: remate con ambas piernas, de cabeza, posicionamiento en al área, desmarque, ese olfato goleador que no consiste en otra cosa sino en saber dónde va a poder ejecutar el remate. Y Falcao no es de los que dudan: cuenta la leyenda que una vez se pensó dos veces el disparo. No me lo creo. Si además tiene un compañero en ataque que complemente sus características como Hulk en Oporto o Adrián en El Calderón, más provecho se le podrá sacar a sus virtudes. Con Falcao, el Atlético continúa su saga de grandes delanteros como Vieri, Hasselbaink, Torres, Agüero, Forlán…





Edisón Cavani. Nombre que a muchos les suena a chino pero que si nada se tuerce dentro de poco estará de boca en boca. Este joven delantero uruguayo ha fichado en el mercado invernal por el Palermo. Maurizio Zamparini, presidente del equipo siciliano, sigue tirando de cartera para hacer al conjunto rosa uno de los grandes del fútbol azurro. Oficialmente se habla de unos cinco millones de euros, aunque tras consultar a algunos expertos en la materia incluso podemos decir que los italianos han soltado más manteca por este yogurín de 19 añitos. 

