
Mientras sobrellevamos la resaca del Mundial y comenzamos a otear la nueva temporada, nos aburrimos un poco. Las noticias no son muchas y el calibre de las mismas están lejos de los bombazos de otros veranos. Así que, quien más quien menos, se entretiene con cualquier cosa y cualquier cosa es susceptible de convertirse en noticia. En las últimas semanas hemos vivido como los medios deportivos españoles han hecho famosos a unos payasetes islandeses que juegan en el archiconocido equipo Stjarnan de Garðabær. Y a golpe de una celebración graciosa tras otra, se han convertido en el nuevo pseudo-fenómeno viral de la red.
Primero se dieron a conocer con la conocida como ‘celebración del salmón’. Hay que reconocer que, más o menos, nos hizo gracia a todos, sobre todo debido a la gran interpretación del actor que tenía el papel de salmón. Pero pocos días después reaparecieron con otro festejo, llamado ‘el Rambo’, que ya no era original ni mucho menos. Y claro, los chicos del Stjarnan, o su presidente, o su asesor de imagen, vieron que se habían hecho famosillos a golpe de YouTube, han aprovechado el filón y en el último capítulo ya se han soltado la melena: tres celebraciones youtuberas en un mismo partido: ‘la del hombre que necesita que le den cuerda’, una segunda que parece una toma falsa y ‘la del parto del balón’... No habiendo ganado ninguna de las 98 ligas islandesas disputadas hasta ahora, han conseguido hacer una campaña publicitaria impagable. Eso sí, a ver quién se acuerda de ellos dentro de dos meses… Pero más allá de estos volcánicos bufones, quiero aprovechar la ocasión para tratar el tema de las celebraciones chorras de un modo más general.



