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Como reza el titular. Así, de manera deslumbrante, el narrador de Canal + Carlos Martínez, definió a Andrés Iniesta tras su inalcanzable zapatazo en el descuento del partido ante el Chelsea que sirvió para llevar al FC Barcelona, de manera épica, a la gran final de la Champions League, que tendrá lugar el próximo 27 de mayo en Roma y que medirá al conjunto catalán contra el vigente campeón, el Manchester United.
Stamford Bridge fue testigo de un partido loco, de esos que si eres del club que acaba saliendo victorioso no olvidas jamás por la emoción, por el aluvión de sentimientos, por un final de película, con un actorazo como Iniesta bordando el papel de protagonista, logrando la mejor de las actuaciones para su público fiel. El manchego se erigió en héroe blaugrana en una noche en la que parecía que pintaban bastos. El Barça tardó 93 minutos en disparar entre los tres palos, en intentar despertar a Cech de su particular sueño. Cuando lo logró, el sueño del checo, se tornó en pesadilla.
Entre otras cosas, dirán, los que suelen decir, que el árbitro tuvo mucho que ver en el resultado final. Seguramente es cierto, pero el señor Tom Henning perjudicó a unos y otros de manera bastante similar. En Londres buscarán en las manos de Piqué un penalti que no quiso ver, así como un agarrón dentro del área de Dani Alves sobre Malouda. Pero en Barcelona, si el resultado no hubiese sido el conseguido, también se haría uso de la moviola para hablar de la permisividad con la agresividad local o la injusta expulsión de Abidal tras un piscinazo de Anelka, hecho que dejó con inferioridad numérica a los de Pep Guardiola.
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