El mercado de invierno está siendo muy provechoso para algunos equipos. El Málaga, por ejemplo, ya sabe que los reyes magos son sus dueños. Se está reforzando con veteranos futbolistas, como Demichelis, Maresca o jóvenes como Camacho, Asenjo. En las últimas horas el equipo de Manuel Pellegrini está acelerando las negociaciones por el central barcelonista Milito, que podría desvincularse definitivamente del Barcelona, o el mediapunta también argentino Buonanotte, que firmará por cinco temporadas y que llegará, sin embargo, en junio. Hasta esa fecha seguirá jugando en River Plate. Entre los refuerzos malaguistas destaca la contratación de Julio Baptista, ex madridista de la Roma. Otro compañero suyo hasta la fecha en el combinado italiano y también ex futbolista blanco, Cicinho, también regresa a nuestra Liga, en este caso para apuntalar la defensa de un Villarreal que se había quedado cojo en el lateral derecho de su defensa tras la grave lesión de Ángel, que estará seis meses de baja y se perderá lo que resta de ejercicio.
De La Bestia qué decir. Pues que vuelve a un campeonato que jamás debió abandonar. Ninguna competición se adapta más a sus características que la española. En Sevilla se dio a conocer después de que Monchi y compañía pagaran tres millones al Sao Paulo. Tenía 22 años cuando Joaquín Caparrós, entrenador por entonces del cuadro andaluz, se dio cuenta de la capacidad física de un centrocampista reconvertido a mediapunta que se hinchó a marcar goles: 20 y 18 en sus dos años en el Sánchez Pizjuán antes de dar el salto, como había hecho anteriormente su compañero Sergio Ramos, al Real Madrid. Baptista prefirió el conjunto blanco al Barcelona, conjunto que también se había interesado en sus servicios pero que finalmente se retiró de la puja. Los 25 millones de euros que pagó Florentino Pérez no se vieron reflejados sobre el verde. Baptista tenía la presión del precio de su fichaje y exceso de competencia: Zidane, Raúl, Robinho, Guti, Cassano… así que la siguiente campaña se marchó cedido al Arsenal.

Viajaba la Roma a Milan con la importantísima baja de su buque insignia Francesco Totti, pero confiada ante su buen momento de forma en general y al creciente olfato de Mirko Vučinić, jugador del que hace tiempo que pienso dedicarle un post. No ha decepcionado el montenegrino, sin duda uno de los mejores rematadores de la actualidad, y su solitario gol hunde más a los de Ancelotti (0-1). El Milan esperaba con la espada de gladiador sacada tras haber dado buena cuenta del Shakhtar Donetsk en la última jornada de Champions, pero con un pobre bagaje liguero en el viejo San Siro que hoy ha terminado abroncando a los suyos.

