Es difícil afrontar este post. Hay tanto que analizar que estoy seguro de que me dejaré muchas cosas en el tintero. Pero la eliminación del Real Madrid en octavos de final de la Liga de Campeones es algo tan dramático e impactante, que desayunaremos con el tema un buen puñado de días.
Es cierto que el resultado de 1-0 en la ida era muy peligroso y que la posibilidad de volver a despedirse de Europa en octavos estaba ahí, pero les seré sincero, un servidor estaba absolutamente convencido de que el Real Madrid remontaría la eliminatoria esta noche. Probablemente la euforia de la remontada in extremis ante el Sevilla jugó con la visión del madridista, provocando que equipo y afición se creyera invencible. Pero la posibilidad del fracaso existía, y una vez ha llegado ha dolido el doble.
En la primera parte no se puede decir que los de Pellegrini lo hicieran mal. De hecho salió como se esperaba y a los 20 segundos Kaká tuvo una ocasión clara de gol. No tardaría en llegar el de Cristiano Ronaldo tras uno de esos magistrales pases de Guti. A decir verdad, no puedo ponerle ningún inconveniente a la primera parte del conjunto merengue. Guti estaba bien dirigiendo y defendiendo, la pareja de centrales sin contemplaciones, Sergio Ramos demostrando en sus continuas subidas que vuelve a estar en su mejor momento, Ronaldo deleitando con el poderío al que nos tiene acostumbrados. Incluso se podía intuir que hoy había venido el Kaká que deslumbró en el AC Milan. Higuaín tuvo dos ocasiones clarísimas que podrían haber encarrilado la eliminatoria. Sobre todo la del poste, más difícil de fallar que de marcar. Ese fallo ha sido una losa para el argentino que le ha impedido levantar cabeza en el resto del partido. Tan obcecado estaba con quitársela de encima, que siempre ha recurrido a la opción más individualista obviando que sus compañeros disponían de mejor posición.


Sorprendente el anuncio ayer de que Ben Arfa, una de las más prometedoras figuras de la L1 cambiará el Olympique de Lyon por el Marsella. El jugador de ascendencia tunecina se ha ido curtiendo en el heptacampeón francés desde los dieciseis años. En Lyon han cultivado con mimo una perla que por fín comenzó a dar sus frutos y adquirir responsabilidades la temporada pasada. Junto a los galones le llegó el premio de la internacionalidad absoluta, pese a que finalmente no fue convocado para la Eurocopa por Domenech.

