Hace apenas diez días, la confederación africana de fútbol dio a conocer los cinco candidatos a alzarse con el galardón al mejor futbolista africano de 2007: Drogba, ganador el año pasado; Adebayor, el atacante del Arsenal; Michael Essien, el centrocampista ghanés del Chelsea; y los representantes de la liga española Kanouté y Diarrá. Todos ellos componen un elenco de lujo que parte sin favorito claro. La lista ha sido confeccionada por los miembros ejecutivos de la CAF, y los técnicos de las 53 selecciones africanas existentes serán los encargados de decidir el ganador.
Este galardón sustituye al balón de oro africano que otorgaba la revista France Football hasta 1994, año en el que dejó de concederse al ampliarse la elección del balón de oro a futbolistas no nacidos en Europa. A semejanza del viejo continente, donde existe una duplicidad de premios para elegir a los mejores futbolistas del año entre el Balón de oro y el premio FIFA World Player. En África, el Balón de oro debe competir con el León de oro concedido por la prestigiosa revista marroquí Al Mountakhab, y que hace dos días ha distinguido a Didier Drogba por tercer año consecutivo, por delante de Frederic Kanouté.

El pasado mundialito de clubes no ha deparado sorpresas y el eterno binomio Europa–Sudamérica volvió a copar la final. Sin embargo, un equipo ha supuesto una grata aparición y se ha atrevido a cuestionar el orden establecido. Los tunecinos del Étoile Sportive du Sahel han completado un campeonato más que interesante, eliminando en cuartos de final a un equipo en teoría superior por capacidad y presupuesto como el Pachuca mexicano, 

