
El pasado sábado día 21 dio comienzo la Copa Africana de Naciones en su edición número 28. En ella no están presentes la actual campeona, Egipto, tras una caótica fase de clasificación, la anterior embajadora del Mundial, Sudáfrica, ni las dos selecciones del continente negro que más ruido han hecho en los últimos lustros: Camerún, que no logró clasificarse, ni Nigeria, vetada por su presidente en una polémica y extravagante decisión tras el pobre papel de las Águilas Verdes en la última cita mundialista. Quien sí está presente en esta edición de la CAN es España: no con los Iniesta, Casillas, Xavi y compañía, pero sí con un nutrido grupo de futbolistas nacidos en nuestro país que defienden los colores de una de las anfitrionas, Guinea Ecuatorial.
El país centroafricano, uno de los más pequeños del continente con alrededor de 28.000 km2 y un millón de habitantes, es la sede de la Copa de África junto a Gabón. Esta efeméride es todo un acontecimiento para el pueblo ecuatoguineano, no en vano es la primera gran competición que disputa el Nzalang Nacional (Trueno Nacional), como es conocida la selección guineana: nunca antes había disputado la Copa de África, menos aún un Mundial. El país está volcado con su equipo y todo aquello que no se alcanza con los medios disponibles está cubriéndose con la ilusión de poder demostrar al mundo la evolución del fútbol ecuatoguineano.

Fin a las tres semanas que representan la mayor fiesta del fútbol africano. Ghana 2008 cierra el telón y los suspiros e ilusiones de todo un continente se dirigen con la mirada fija a Sudáfrica 2010. Primer mundial a celebrar en suelo africano, antes una cita en Angola con la CAN 2010.
En las horas previas al comienzo de la fase decisiva de la Copa África Ghana 2008 (hoy comienzan los cuartos de final, con un Ghana-Nigeria y el Costa Marfil-Guinea), la Confederación Africana de Fútbol ha celebrado su gala anual en Lome, capital de Togo. Además de
Reinhard Fabisch, seleccionador alemán de Benin declaró el pasado miércoles a la BBC que había recibido una llamada telefónica de un africano que afirmaba representar a una compañía de apuestas de Singapur. El intermediario quería saber si existía alguna posibilidad de que Fabish influyese en los jugadores de Benin, ya sin opciones de pasar a cuartos, para perder un partido encajando un determinado número de goles.

