
La Liga de Campeones es actualmente uno de los mayores espectáculos deportivos del mundo: el torneo que todos los futbolistas quieren jugar, el que todos los aficionados al fútbol quieren ver y en el que todos los clubes quieren pescar. Si nos remontamos a sus orígenes nos viene a la memoria aquel Real Madrid de Gento y Di Stefano que ganó cinco campeonatos consecutivos. No obstante ése fue, en 1955, el origen de la Copa de Europa, que es el nombre con el que se conocía antes a la Liga de Campeones, que obtuvo esta denominación precisamente cuando poco después la dejaron de disputar solamente los campeones de liga. Pero antes de la Copa de Europa existió la Copa Latina, disputada por los campeones de las ligas latinas, y la verdadera precursora del fútbol internacional de clubes fue la Copa Mitropa, que nació un 31 de marzo de 1927 para enfrentar a los campeones de Europa Central y que supuso una revolución y todo un éxito en la época.
Era la década de los años veinte y Europa había sido fuertemente azotada, tanto política como social y económicamente, por las consecuencias de la Gran Guerra, que lamentablemente habría después que numerarla como la Primera Guerra Mundial. Europa había modificado sus fronteras y los grandes imperios del siglo anterior como el ruso, el otomano o el austrohúngaro habían desaparecido en base al principio de autodeterminación de los pueblos propuesto por el presidente norteamericano Woodrow Wilson. Así nacieron, entre otras, Polonia, Finlandia, Yugoslavia, Hungría, Austria o Checoslovaquia. Poco a poco Europa fue recomponiéndose y la Paz de Locarno y el crecimiento económico otorgaron a los europeos un clima de optimismo perdido tras la Guerra.


Fue el 6 de febrero de 1958. Aunque en la actualidad nos cueste trabajo ponernos en esa situación, hace cincuenta años, en Manchester, no era tan sencillo saber qué estaba ocurriendo en los hospitales de Munich. Un avión Elizabethean de la compañía BEA que transportaba al Manchester United desde Belgrado acababa de estrellarse en el aeropuerto alemán al tercer intento de despegue en un lúgubre día invernal. No todos los pasajeros sobrevivieron.



