
Quería hablar hace ya unas semanas del Neuchatel Xamax, un conjunto suizo que actualmente ocupa la última posición de su campeonato y que este verano se ha hecho con dos futbolistas de nacionalidad española. Por un lado, Víctor Sánchez, canterano del Barcelona que la pasada temporada estuvo cedido en el Getafe y que no entraba en los planes de Pep Guardiola. El otro, David Navarro, procedente del Valencia y conocido, entre otras cosas, por el amplio catálogo de entradas que le llevaron en su día a ser sancionado seis meses por la UEFA por un puñetazo a Burdisso o más recientemente por un par de codazos a Fernando Llorente y Javi Martínez. Sonny Anderson, ex ‘pistolero’ barcelonista, iba a ser el protagonista también de este post, aunque su estreno en un banquillo y en la dirección deportiva ha sido tan corto que será Joaquín Caparrós quien le sustituya.
Sí. Caparrós, que desde hace prácticamente una década entrenaba en nuestro campeonato —primero en Sevilla, luego Deportivo y después en el Athletic— ha aceptado el reto de sustituir al fugaz Anderson, que sólo ha durado dos partidos en el banquillo del Neuchatel. ¿El motivo? Caer derrotado en las dos primeras jornadas de liga. Eso, en anteriores temporadas, no hubiese costado el cargo al entrenador de este equipo que no gana nada desde hace más de 20 años, pero al pasar a manos de Bulat Chagaev, un magnate checheno con ansia de reverdecer viejos laureles en su nuevo club, la decisión fue irrevocable: a la calle. Chagaev es quien mueve los hilos, aunque el presidente, o quizá marioneta, es Andrei Rudakov, ex jugador del Spartak de Moscú que fue seleccionado por el magnate una vez confirmado que poseería la mayoría de acciones del club, el pasado 12 de mayo. El dueño del Neuchatel, que ha llegado a declarar que no sabe cuál es su fortuna ya que «yo no cuento mi dinero», tampoco se puede decir que se haya rascado mucho el bolsillo y es probable que de todas las incorporaciones que ha hecho hasta la fecha la mejor sea la de Caparrós, que bien ha hecho firmando por sólo una temporada.


No le ha temblado la mano al Comité de Control y Disciplina de la UEFA, a la hora de castigar a los implicados en los lamentables incidentes que tuvieron lugar al término del
Se preveía un partido tenso, vibrante, y quizás agónico en Mestalla entre Valencia e Inter. El empate a cero final le sirve a los de Quique para meterse en los cuartos de final de la Liga de Campeones a costa de un Inter que todavía no se lo cree. No se lo cree porque la seguridad que tenían en sí mismos, incluso después de haber empatado a dos en San Siro, era enorme. Un equipo que este año se está paseando en el Calcio, se creía que no tendría problemas para superar los octavos, e incluso que esta era la temporada para llegar a la final. Ha sido salir de Italia y darse cuenta que el fútbol de su país hoy en día no está en su mejor momento, y un equipo como el Valencia ha sido el que les ha devuelto a la cruda realidad.

