
Y a la tercera fue la perdida. Javier Clemente, que había cosechado dos empates en sus dos partidos como entrenador del Sporting, vio como la botella medio llena se vaciaba por completo en un escenario nada propicio a sorpresas. Los gijoneses sucumbió ante el Barcelona en un duelo donde fue sometido hasta la expulsión de Piqué, donde Barral tuvo la desfachatez de igualar la contienda y donde al final, y con inferioridad, los de Pep Guardiola tiraron de orgullo para vencer (3-1).
En todas las previas se habló de la ausencia de Messi, que por sanción tuvo que ver el encuentro desde la grada. Pocos comentaron que sin Busquets este equipo también lo es un poco menos. Guardiola optó por dar la alternativa a Keita tras su paso por la Copa de África y el malí no decepcionó. Ante un Sporting que se echó atrás con entereza, el férreo marcaje sobre Cesc (que debía hacer las veces de ‘10’) debilitó las llegadas ofensivas locales, que emigraron hacia las botas de Iniesta.





