
A seis jornadas del final, el Corinthians, segundo equipo con masa social en Brasil, ha confirmado su ascenso a la Serie A, después de un año en el que el Timao se ha impuesto sin paliativos a todos sus rivales, liderado por dos jóvenes descarados como Lulinha y Denthino, un gran lateral derecho, Andre Santos, y el argentino Germán Herrera, que ha hecho once dianas, volviendo a dar su mejor nivel, curiosamente, en el fútbol brasileño… Después de tocar fondo hace aproximadamente un año, confirmándose un amargo descenso fruto directo de la siempre misteriosa irrupción del fondo de inversiones MSI, conectado con el mafioso Boris Berezowsky, el Corinthians vuelve a la elite.
Los tiempos de oscuridad pasaron gracias en parte a la transparente gestión del presidente Andrés Sánchez, hijo de emigrantes andaluces, que ha logrado imponer orden en lo que se había transformado en una auténtica casa de locos. Con Mano Menezes al mando, especialista en subir a gigantes caídos a la máxima categoría, porque hace unos años ascendió al Gremio e incluso le llevó a ser subcampeón de la Libertadores, el año ha sido inmaculado para el Timao, hasta el punto de que sólo ha sido derrotado en dos ocasiones. Ayer necesitaba la victoria ante el Caerá, jugando en casa con más de 40.000 enfervorizados hinchas, y sacó el encuentro para adelante, venciendo con un claro 2-0 y desatando la alegría de los hinchas que copaban Pacaembu




