
A los que nos encanta este deporte somos un poquito del Real Oviedo. Yo soy muy del Oviedo, y al igual que el Cádiz, soy más por su afición que el propio equipo. Durante toda la temporada tenía un ojo en exclusiva en Tercera División, contemplando en las alturas del Grupo 2 al histórico equipo asturiano. Comenzaron la temporada bien y la terminaron mucho mejor, su temporada ha sido bestial, casi inmejorable. Como no podía ser de otra manera han quedado primero de grupo a una increíble distancia del segundo y con el primer puesto asegurado desde hace varias semanas.
Con el cambio de sistema de ascenso, donde dos de los primeros de cada grupo se enfrentan entre sí en una eliminatoria de ida y vuelta, el Real Oviedo tuvo un hueso muy duro, nada menos que el filial mallorquinista. La ida, en Asturias, finalizó con un gol de Diego Cervero desde el punto de penalti en una acción muy dudosa y en la que el colegiado debió señalar falta al borde del área. Las ocasiones erradas por los locales se transformaron en gol gracias a ése penalti. Ayer tocaba la vuelta y también acabó con uno a cero para los locales, con un buen gol de Sergio Tejera. La suerte de los penaltis acompañó a los azulones y han pasado de la manera más rápida a la Segunda B.



