“A Gigi Riva el pie derecho no le sirve más que para subir al tranvía”, Esta sentencia pronunciada por el mítico entrenador del Cagliari Manlio Scopigno, sobre su principal figura no dejaba de ser real. Sin embargo citar sólo una parte de la verdad constituye en ocasiones la mayor de las falacias. La desgraciada extremidad derecha de Riva que sólo le bastaba utilizar el transporte público no estaba sola. Contaba con una gemela, y esa gemela su izquierda, constituyó el arma más devastadora del calcio durante toda una década. La potencia de fuego de ese pie izquierdo provocó que el periodista Gianni Brera lo apodase “el sonido del trueno”.
Cerdeña es una tierra de hombres duros y orgullosos, en la región existe una conciencia de independencia y un sentimiento de abandono por parte del estado italiano. La irrupción de Riva en el modesto equipo de la región, el Cagliari provocó que se codease con los grandes monstruos del país como la Juve, el Inter o el Milán. En Abril de 1968 ante los rumores de que desde el Milán se planteaban robarles a su ídolo, miles de personas procedentes de todos los rincones de Cerdeña acudieron a realizar una colecta para conseguir que Riva se quedase. Aquello robó el corazón de Gigi para siempre, acabaría su carrera en el Cagliari consiguiendo todo un hito como el scudetto de 1970 y cuatro galardones de capocannonieri.



