
La llegada de Özil al Real Madrid obligaba a los blancos a desprenderse de una de las 26 fichas con las que contaba José Mourinho en la plantilla. Descartada la posibilidad de que algún jugador español fuera el escogido, los focos apuntaron a tres hombres: Van der Vaart, acostumbrado ya a estar entre la línea del bien y del mal; Mahamadou Diarra, cuya posición está que bien cubierta con Lass, Xabi Alonso u otro de los refuerzos, Khedira; y Drenthe, un superviviente que nunca ha demostrado nada y que finalmente ha sido elegido para abandonar el club madridista. Su destino, a préstamo, será el increíble Hércules de Esteban Vigo.
Desde que llegara junto a Sneijder, lo único que ha quedado claro de Royston es lo grande que le queda la elástica blanca. Promesa holandesa y estrella del Europeo sub’20 que su país ganó y en el que él fue distinguido como mejor futbolista, el Real Madrid se adelantó a varios clubes europeos que habían puesto sus ojos en el zurdo del Feyenoord. Sin embargo, ningún entrenador que lo ha dirigido, ha confiando en sus servicios. Nervioso, errático y acostumbrado a llegar un segundo después a todas las acciones, será recordado, entre otras cosas, por su fallo ante Víctor Valdés en el Barcelona – Real Madrid de 2008, cuando el resultado era de empate a cero, y que finalizaría con triunfo culé (2-0).




Cada día el mundo nos sorprende más. Basta con encender la tele a las nueve de la noche para ver las barbaridades que se cuecen a nuestro alrededor. También, desde esa hora, los informativos incluyen el apartado dedicado al deporte, en el que en esta época se nutre, especialmente, de todo lo que respecta al mundo de los fichajes. Así, y cómo llamativa, podríamos catalogar la noticia de anoche. El titular sería más impactante si quedara de la siguiente manera: “Sneijder se marcha del Real Madrid; Drenthe se queda”. Sí, qué cosa más rara. Pero es así como gira el mundo y poco podemos hacerle nosotros.

Se acerca el mercado de invierno y por tanto los medios empiezan a hacer cábalas con los posibles movimientos de jugadores, de los cuales un alto porcentaje no tienen ningún fundamento.

