
Muchos nombres son los que en los últimos días protagonizan la actualidad madridista en forma de fichajes y rumores. La búsqueda de un delantero y la de un lateral zurdo parecen focalizar la atención con Neymar, Agüero o Coentrao como nombres más escuchados, pero poco se ha hablado de un puesto que, si bien tiene dueño para la temporada próxima, no será el mismo que la anterior. Es el de segundo guardameta, que hará las veces, es de suponer, de guardián de la portería del Bernabéu toda vez que Casillas presente baja por sanción, lesión o descanso. Tras la baja de Dudek, Adán tiene todas las papeletas para ocupar la plaza.
De 24 años y crecido en la Ciudad Deportiva, Antonio Adán ha presentado credenciales esta temporada cada vez que ha tenido la oportunidad de ponerse los guantes y de saltar al terreno de juego, como en el partido ante el Espanyol cuando Casillas fue expulsado al inicio del choque y ocupó con acierto la meta merengue en su debut en primera división, aunque ya había debutado anteriormente con el primer equipo en Champions ante el Auxerre. Comenzó la temporada como tercer portero, pero ha terminado como segundo de a bordo y jugando más que el meta polaco.

Aunque la Copa del Rey comenzó hace algunos meses con esos enfrentamientos de equipos modestos que a pocos llaman la atención, entre este martes, miércoles y jueves entran en juego los conjuntos de Primera División. Es ahora cuando la competición del K.O. gana un poquito de protagonismo, si bien se caracteriza, temporada tras temporada, por ser el segundo o tercer plato, por no decir el postre, de muchos de los conjuntos de la máxima categoría.
Ha sido una lástima que el veteranísimo Ivica Vastic (nada más y nada menos que 38 primaveras suma el austríaco nacido en Croacia) convirtiera en gol un penalti provocado a causa de un estúpido agarrón dentro del área de Lewandowski sobre Prodl cuando el reloj marcaba los dos minutos de prolongación. No porque un servidor esté del lado polaco, sino porque el tanto del goleador del LASK Linz ha empañado la magnífica actuación del guardameta rival, Artur Boruc, providencial hasta ese justo instante.
La quincuagésima final de la Liga de Campeones pasó a la historia por ser una de las más vibrantes de la competición. El 25 de mayo de 2005, Liverpool y Milan peleaban por un trono que muchos ya daban por adjudicado al término de los primeros 45 minutos. Sin embargo, la magia del fútbol se adueñó del Liverpool, que 

