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Dynamo

Goles de la Champions: jornada 5, grupos E, F, G, H (partidos del martes)

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Balón lluvia

La jornada del martes nos deparó un sonado golpe en la mesa del Barcelona, que se sobrepone a las dudas para dar cuenta de un pobre Inter al que no le dio opción con un planteamiento perfectamente diseñado que dejó en evidencia planteamientos rácanos como el del técnico portugués. El empate a cero entre Rubin y Dynamo en el otro partido del grupo, acaba de meter virtualmente al Barcelona para la siguiente fase de la competición.

Por contra, el Sevilla cayó derrotado en Rumanía ante el Unirea Urziceni, el equipo modesto del grupo. Toque de atención para los hispalenses que con todo siguen dominando su grupo con autoridad gracias a la buena trayectoria. La jornada también certificó el adiós del Liverpool a esta competición, pese a vencer al Debrecen con un solitario y tempranero gol. Todos los goles y resúmenes de los partidos del martes, tras el salto:

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El fútbol y la guerra fría: James Riordan, un inglés en Moscú

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Camarada JimExiste un topos idílico entre los aficionados al fútbol y al deporte en general, que hemos visto reproducido en películas, anuncios de televisión y otras obras de ficción. Y en un ámbito más extendido, la podemos ver en uno de los múltiples cástings que se reproducen en la parrilla televisiva cual cucarachas. La típica escena en la que un desconocido jugador salta al campo siendo el último recurso para sustituir a otro jugador de nivel, y gracias a su actuación salta inmediatamente al estrellato.

Pues esto fue justo lo que le pasó a James Riordan, y en el escenario que más se aleja de esta idea capitalista del éxito casual e instantáneo, el glamour y las oportunidades únicas. James Rirdan fue el único británico que jugó en la liga soviética, aunque su historia es bien poco conocida incluso en su propio país, siendo más recordada la no menos mítica historia de Robert Lockhart, un diplomático-espía inglés que llegó a jugar para el Dynamo de Moscú en la Rusia prerrevolucionaria.

Pero volvamos al caso de Riordan, cuya historia completa se explica en el libro “Comrade Jim: the spy who played for Spartak”. En 1963, Riordan era un militante comunista convencido, que tras pasar un periodo como agente para los servicios británicos y ser enviado a Berlín, donde estableció contactos con los soviéticos y acabó muy atraído por ellos, se convirtió en uno de los primeros – y últimos – estudiantes británicos que cursaron en un colegio superior del partido en Moscú. En esa época, coincidió con una pequeña comunidad de ingleses entre los cuales estaban los celebérrimos Kim Philby y Guy Burgess, dos de los miembros más destacados de los llamados “Espías de Cambridge” que actuaron como agentes dobles al servicio de la Unión Soviética y, tras ser descubiertos, tuvieron que escapar al otro lado del telón de acero. De hecho, sólo unos días antes de su breve historia futbolística, Riordan había sido uno de los portadores del féretro de Burgess. Este grupo sí debía sentirse como un “alién legal”, como califica Sting un “Inglés en Nueva York” en su famosa canción.

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El Fútbol y la Guerra Fría. El Dynamo de Moscú de gira por Gran Bretaña

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Aficionados del Dynamo en Stamford BridgeRecientemente he acabado de leer el libro Passovotchka: Moscow Dynamo in Britain, 1945, escrito por David Downing. Como indica su título, el libro realiza un exhaustivo repaso de todos los pormenores de una gira que el club moscovita realizó por Inglaterra, Escocia y Gales, paises aún convalecientes de los devastadores efectos de la Segunda Guerra Mundial. La Guerra Fría no había empezado oficialmente y para los ingleses los rusos eran aún aliados, aunque rodeados de un sempiterno aura de misterio. La situación no tardaría en cambiar: ya durante la gira, se desarrollaron importantes conversaciones sobre la conveniencia o no del monopolio de la bomba atómica por parte de Estados Unidos, una de las primeras discusiones que empezaron a generar tensión entre las dos superpotencias. Así, el libro habla tanto de fútbol como de las relaciones anglo-soviéticas de la postguerra.

Durante la gira, los rusos disputaron cuatro partidos, venciendo contra el Arsenal y el Cardiff y empatando con Chelsea y Glasgow Rangers, por lo que volvieron a Moscú invictos y habiendo mostrado al orgulloso fútbol británico una nueva forma de entender el deporte rey. El Dynamo tenía una disciplina táctica muy avanzada, unos sistemas de entrenamiento físicos cuidadosamente estudiados – el hecho de que los jugadores del Dynamo saliesen al campo veinte minutos antes del inicio del partido para calentar era, por aquel entones, revolucionario, así como la utilización de la pizarra y una dieta estudiada – y sus jugadores tenían mucho talento. Las autoridades soviéticas se tomaron muy en serio esta gira, ya que consideraban que gracias al deporte podrían demostrar también la superioridad de su sistema social y económico. Y ciertamente, las connotaciones políticas estuvieron presentes en paralelo a las futbolísticas en los numerosos artículos y entrevistas publicados por los medios británicos y rusos.

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