
Como decíamos ayer (Fray Luis de León dixit), el joven Axel Witsel fue triste protagonista de una escalofriante entrada que apartará al bueno del polaco Wasilewski de los terrenos de juego entre diez meses y un año, tras partirle literalmente la tibia. Tras la visualización de la jugada en cuestión, algunos de vosotros solicitábais una sanción dura para el jugador, y parece que la Federación Belga estaba por la labor. Diez partidos de la Jupiler League belga de sanción además de no poder jugar en la Copa de Bélgica. Así, el jugador del Standard de Lieja no podrá ayudar a su equipo en competiciones domésticas durante los próximos casi tres meses.
A pesar de las disculpas hechas públicas por el jugador, la Federación belga ha valorado tras las duras imágenes que había intención de hacer daño por parte de Witsel, de ahí la considerable cantidad de partidos que le han caído. Si la sanción es justa o no, proporcionada o desproporcionada, obedece ya al juicio y opinión de cada uno.
Otro que ha recibido una sanción por causas antideportivas ha sido alguien cuya pierna también se quebró en una acción infame ante el Birmingham, hace unos dieciocho meses: el delantero del Arsenal Eduardo da Silva. El brasileño nacionalizado croata, recuperado ya de aquella grave lesión, fue el protagonista de una de las piscinas más sonadas de los últimos tiempos en el último partido de clasificación para la fase de grupos de la Champions ante el Celtic de Glasgow. Para aquellos que aún no hayan visto la acción, a continuación:



Corría el minuto dos y medio, Eduardo da Silva conducía la pelota, y sin venir a cuenta, Martin Taylor hace una entrada tan salvaje, que yo sólo soy capaz de poner esta foto (no es la más desagradable, y para que el jugador del Birmingham no se vaya de rositas). Todos se quedan parados, nadie reacciona, bueno, el central del Birmingham sí, que se teme lo peor y no sale de su asombro (sabe que la cosa es grave), esperando la reacción de un árbitro (que no se espera ni por asomo lo que se encuentra). El público no comprende hasta que ve a Cesc llevarse la mano a la boca y pedir con urgencia la camilla. ¿Resultado? Como

