El atlético de Madrid se enfrenta mañana en la vuelta de la eliminatoria frente al Schalke 04 al partido más trascendente de lo que va de temporada. Su tendencia casi enfermiza al masoquismo le condenó tras un mal partido de ida a tener que remar contracorriente en la eliminatoria. Más adrenalina y sufrimiento para una afición que se toma con resignación los volcánicos vaivenes a la que le somete su equipo.
En la capacidad de la familia colchonera para convertir en un enjambre enfurecido al Calderón estarán gran parte de las posibilidades del Atlético mañana. El Shalke acude mermado por las bajas seguras de Engelaary Neuer y las más que probable de su goleador Farfán. Los alemanes demostraron ser pétreos y solventes en la ida, pero a buen seguro soportarán mal un asedio prolongado. En esta ocasión no vale contemporizar como le gusta al calculador Aguirre, tampoco vale el tradicional recurso del contrataque. Toque de corneta desde el minuto uno y sobre todo la imprescindible presencia del Kun.

Once años, once años de penurias, de estrellas desilusionantes, un descenso, temporadas en segunda, once años de entrenadores defenestados. Once años de interrogarse el porqué somos del Atleti preguntando quien tapió la suerte. Mañana el Atlético de Madrid cumple un hito más en el camino de este lento proceso de redención que emprendió hace ya unas temporadas. Mañana el Atlético de Madrid vuelve a la Copa de Europa.

