
La selección española volvió a ganar. De nuevo selló victoria sin recibir tantos en contra. Estonia tuvo ocasiones pero apareció el de siempre, el oportuno Casillas, que de hecho salvó un mano a mano cuando el marcador registraba 0-0. España no arrancó bien, quizás algo despistada. Pero, como equipo campeón que es, cuando quiso ir a por el partido se comió a su rival. Son muchos los argumentos de este equipo. La visión de juego de Xavi o el poder de intimidación de Villa y Torres basta para dejar KO a un equipo como Estonia, bastante inferior pero correoso con el apoyo de su gente. Juanito abrió la veda, cabezazo mediante, casi acto seguido Villa hizo el segundo de penalti y ya en la reanudación Puyol logró el 0-3, remachando un testarazo magnífico de Torres que había dado en el larguero.
La realidad es que España ganó con la gorra a Estonia, sin pisar el acelerador, sin quemar ni siquiera la mitad de sus cartuchos. Del Bosque innovó con el once, cambiando a Xabi Alonso por Senna, quizás para dar descanso al del Villarreal cara al choque de Bruselas. Bajo mi punto de vista, el vasco, que venía haciéndolo muy bien saliendo del banquillo en los últimos encuentros, no mejoró al jugador amarillo, que a día de hoy me parece intocable en este equipo.



