
Austria es posiblemente el peor equipo del campeonato. A lo único que pueden agarrarse los austriacos es a su condición de local, que siempre suele favorecer en el tema arbitral. Poco más, por no decir nada en un conjunto que en los partidos preparatorios ha dado un nivel ínfimo. Austria es tremendamente simple en todas sus líneas. Cuenta con un portero irregular, que puede hacer lo mejor o lo peor en función de cómo se dé el día. Hablo de Manninger, meta del Siena. El mismo está escoltado por una línea de cuatro en la que mandan dos centrales veteranos y de relativo peso como Stranzl y Pogatetz. Son dos jugadores altos, del Spartak de Moscú y Middlesbrough, respectivamente. Pogatetz también puede actuar en el lateral zurdo, aunque creo que por dar solidez a la retaguardia jugará en el centro.
En el centro del campo Austria cuenta con un buen futbolista para la brega y el trabajo sucio, Aufhauser. Destaca por su constancia y se dedicará exclusivamente a destruir hasta el punto de convertirse en uno más de la defensa. Luego encontramos a nombres que aportan bien poco como Leitgeb o Standfest. Hay dos jóvenes futbolistas, más delanteros que centrocampistas pero que pueden ocupar indistintamente ambos extremos, como Harnik y Hoffer. Harnik se desempeña en el Werder Bremen, más en el filial que en el primer equipo. Pero tiene cualidades, como Hoffer, que además atesora gol. Es posiblemente el mejor jugador del Rapid de Viena y en los últimos encuentros se está ganando la titularidad, claro que hacer quinielas con el once que Hickersberger es una locura debido a las muchas probaturas que ha hecho el técnico a raíz de los malos resultados cosechados en los últimos meses.
Lo que parece fijo es que Austria jugará siempre con un mediapunta y un delantero. Hacer lo contrario sería una locura para una selección que lo que tiene que hacer es nadar y guardar la ropa a la espera de una oportunidad que pueda decantar un choque. En el enganche Austria tiene a su hombre más creativo, el único con verdadera calidad. Ivanschitz , en la foto, es el capitán y la gran esperanza de los locales. Juega en el Panathinaikos y tiene talento, así como mucha verticalidad para combinar con el hombre gol Roland Linz, que ha cuajado una muy buena campaña con el Sporting de Braga, haciendo once goles en 21 choques como titular.


No me gusta el aire triunfalista que se respira en el ambiente de la selección. Me cansa escuchar incontables ocasiones la frasecita de marras, ésa de que este año nos toca, cómo si ahora resultara que salir campeón en la Eurocopa es una cuestión de turnos. Obviamente, España tiene posibilidades de ganar la Eurocopa, para eso participa. Pero creo que ni mucho menos tenemos que colgarnos porque sí el cartel de favoritos, ya que no hemos hecho nada para merecerlo. Sinceramente, ni siquiera creo que tengamos más posibilidades que Suecia o Rusia de estar en cuartos. Sin embargo de nuevo, por enésima vez, algunos medios de comunicación se montan su película e inflan la esperanza de la gente con el fin de inflar sus audiencias y ventas. 

David Trezeguet no será convocado para los dos partidos que disputará la selección francesa en España la próxima semana. La superpoblación en la línea de delanteros franceses hace que Trezeguet, parta como quinta opción atacante de “les bleus”. En principio, había sido incluido en la amplia nómina de convocados francesa dentro del equipo B que se enfrentará al Congo el próximo martes. Los teóricos titulares lo harán frente a España un día más tarde. Ofendido, 
Luis Aragonés daba este mediodía la lista de convocados para el partido que la selección española jugará contra Francia en Málaga y que conmemorará el 70 aniversario del diario Marca. Muchas aspectos para comentar destacan en esta convocatoria: nuevos como Bojan, Navarro o Arbeloa, la llamada inesperada a Albelda, pero por encima de todo queda la evidencia de que Raúl no será convocado para la Eurocopa. El asunto se ha convertido en algo personal para un seleccionador que durante los últimos años ha hecho de la incoherencia su bandera.
Javier Clemente ha demostrado una vez más que es del mismo Bilbao, o de muy cerca, en este caso de Baracaldo. El técnico vasco, que el pasado jueves sufría un aparatoso accidente doméstico y se fracturaba cuatro costillas, la clavícula y se perforaba el pulmón, se ha metido entre pecho y espalda más de 2.000 kilómetros de carretera para poder estar este próximo fin de semana dirigiendo a la selección serbia en Belgrado frente a Finlandia. 


