<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0">

  <channel>
	<title>Notas de Fútbol</title>
	<link>http://www.notasdefutbol.com</link>
	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo del fútbol y todo lo que le rodea.</description>
	<pubDate>Mon, 12 May 2008 18:05:14 GMT</pubDate>
	<generator>http://www.notasdefutbol.com</generator>

	
    <item>
      <title><![CDATA[Eusebio Ríos, una leyenda bética que nos deja]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2008/05/12-eusebio-rios-una-leyenda-betica-que-nos-deja</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2008/05/12-eusebio-rios-una-leyenda-betica-que-nos-deja</guid>
      <pubDate>Mon, 12 May 2008 17:33:35 GMT</pubDate>
      <author>Juan Baeza</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="centro" id=image11630 alt=Rios src="http://img.notasdefutbol.com/2008/05/810050_tn.jpg" /></p>

	<p>Sin temor a equivocarnos podríamos decir que el fútbol español este fin de semana estaba de luto. <strong>Nos dejó por muerte súbita </strong>un auténtico representante de este deporte, el vasco <strong>Eusebio Ríos, histórico jugador del Betis, gran capitán y estandarte en los años sesenta</strong>. Pero Ríos además fue un <strong>técnico de éxito</strong>, que consiguió hasta tres ascensos a Primera con diversos equipos. Subió al <strong>Recre</strong> por primera vez en su historia a finales de los setenta, luego en un sólo año logró lo propio con el <strong>Valladolid</strong>, colocó después en Primera al<strong> Murcia</strong>, logrando además posteriormente bajo su mando la mejor clasificación de la historia del conjunto pimentonero en la división de honor.  También probó suerte en el <strong>Depor</strong> y después regresó al equipo de su vida. El Betis estaba en claro proceso de degradación  y el de Portugalete sólo aguantaría 14 encuentros en el cargo. Sin embargo, volvería más tarde, después de entrenar al<strong> Rayo</strong>, para dar lumbre al equipo de las trece barras desde la dirección de la secretaría técnica. </p>

	<p>El Betis estaba en Segunda y el bueno de Ríos comenzó a trazar un proyecto que devolvería a los verdiblancos a la elite. <strong>Fichó a Serra Ferrer </strong>y con él llegaron una serie de futbolistas a bajo coste que dieron un rendimiento inesperado como <strong>Aquino, Sabas, el caudillo Vidakovic, Stosic, Olías, Pedro Jaro o Kowalcyck</strong>. El Betis no sólo ascendió sino que al año siguiente logró la machada, quedando tercero, con Jaro Zamora. Ríos continuó fichando con excepcional acierto, mientras <strong>su hijo Roberto </strong>se afianzaba como un magnífico central. Las inversiones eran mayores pero las grandes sumas no reducían su tino. No le temblaba el pulso y todo lo que traía daba sus frutos. El Betis dio un salto de calidad trayendo a hombres como<strong> Jarni, Alfonso o Finidi</strong>, estrellas que se fusionaron a las mil maravillas con el gran bloque que se había formado unos años atrás, para rozar la gloria en la temporada 96/97, en la que se quedó cuarto y se llegó a una disputadísima final de Copa. <br />
<a name="more"></a><br />
Pero todo ciclo exitoso tiene su fin. <strong>En 1997 Eusebio Ríos puso fin a su estancia en Heliópolis y volvió a Euskadi</strong>, al conjunto del que siempre fue hincha en su adolescencia, el <strong>Athletic Club</strong>, donde ingresó en el organigrama técnico, viviendo de cerca el gran éxito del subcampeonato de Liga en la campaña 97/98. Con él emigró a  San Mamés su hijo, que acabó siendo, como él, internacional absoluto. <strong>En 2002 se retiró del fútbol para siempre </strong>y acabó sus días en su Portugalete natal, muy pendiente siempre, lógicamente, de la trayectoria de los equipos en los que dejó su impronta. </p>

	<p><strong>Ríos jugó con el Betis 192 partidos logrando un solo gol. Era un racial defensa, un líder y referente </strong>para sus compañeros que aprendió a amar un escudo que al principio le era desconocido. Su historia es curiosa. Ríos jugaba a mediados de los cincuenta en la<strong> Sociedad Deportiva Indauchu</strong>, un club bilbaíno de prestigio en aquella época. Al vasco lo seguían de cerca grandes como el Barcelona, pero un inoportuno destino a Ceuta para hacer el servicio militar puso un paréntesis en su carrera. En el Sur de España el Betis lo cazó para su causa, comenzando en el club heliopolitano una inmaculada carrera que duraría una década. </p>

	<p>Cuentan los cronistas que cuando el Betis descendió en 1966 en La Rosaleda, el noble Ríos se dejó los puños en el suelo del vestuario malacitano movido por la impotencia y la frustración. Era un futbolista noble, consciente de que era el mariscal de aquel barco que se iba a la deriva. Por ello no abandonó el fútbol hasta ver a su Betis de nuevo en Primera. Sin duda, Eusebio se convirtió en la bandera del beticismo en aquella década de los sesenta y cuando colgó las botas se le brindó un emotivo reconocimiento con un partido homenaje ante el mejor equipo de América por aquella época, el potente<strong> Estudiantes de La Plata </strong>de <strong>Carlos Salvador Bilardo</strong>. </p>

	<p>Se ha ido por tanto un hombre clave en la historia de varios clubes españoles. Murcia, Valladolid, Athletic, Recreativo y sobre todo Real Betis Balompié le rinden tributo y el mejor de sus recuerdos. Eusebio Ríos es uno de esos tantos vascos que por circunstancias de la vida llegó a la ribera del Guadalquivir para triunfar con la zamarra verdiblanca. Se va un grande del Betis, un grande del fútbol español, un tipo de Portugalete, que de pequeño opositó para entrar en la General Eléctica Española como calcador pero que al final se decantó por darle patadas al balón, cambiando el puente colgante de su tierra por el de Triana, el más representarivo de una ciudad que no le olvida ni le olvidará jamás. </p>



 ]]></description>
    </item>
	

  </channel>
</rss>
