Once años, once años de penurias, de estrellas desilusionantes, un descenso, temporadas en segunda, once años de entrenadores defenestados. Once años de interrogarse el porqué somos del Atleti preguntando quien tapió la suerte. Mañana el Atlético de Madrid cumple un hito más en el camino de este lento proceso de redención que emprendió hace ya unas temporadas. Mañana el Atlético de Madrid vuelve a la Copa de Europa.
Y vuelve con lo más parecido a un proyecto que ha tenido en mucho tiempo. Con un entrenador tal vez poco imaginativo pero fiable y riguroso, con un presidente que sabe lo que es la paciencia, con unos fichajes coherentes y necesarios y sobre todo con un proyecto de Maradona que regalando gotas de clase cada domingo se ha metido a su sufrida hinchada en el bolsillo. Concluyendo, este Atlético tiene muy buena pinta. La última vez que el equipo participó en la máxima competición, los héroes del doblete fueron eliminados por el Ajax de Van Gaal que aunque empezaba a mostrar señales de declive continuaba siendo muy poderoso. Mañana puede poner la primera piedra para volver al lugar que por derecho le pertenece.

Un ingrediente básico para que el plato de fútbol guste a todos es la emoción. Conseguir que la afición esté con la incertidumbre, el nerviosismo y la máxima atención en un partido. Esta temporada los aficionados estamos de suerte. Salvo en Francia y en Italia, el resto de las grandes ligas no son capaces de sacar un dominador claro, habiéndose disputado ya la primera vuelta. En Holanda, hasta hace poco, parecía que el jefe era el PSV, pero el Ajax y el AZ Alkmaar no permiten este hecho. Y en dos jornadas le han demostrado a la afición del Philips Stadion que debe tener cuidado.

