
Tiene 20 años y ningún partido en Primera, ni en Argentina ni en España, pero juega como si fuera un veterano que se ha visto las caras con los delanteros más incómodos del mundo. Realmente es un tipo sencillo, cortado, al que no le gusta prodigarse ante los micrófonos. Él habla en el campo. Allí, a diferencia de en la calle, es un tipo osado. Se olvida de su casi 1,90, se olvida de que es central y cuando toca incluso sube al ataque conduciendo la bola con su peculiar estilo de gigantón. Gigantón que nunca falla, gigantón que siempre sale al corte, que siempre se anticipa por arriba, que siempre le gana la partida al nueve. Se lo pueden preguntar a Van Nistelroy. Se llama Federico Fazio. Llegó a España el pasado invierno por una cantidad irrisoria…. Digamos que Pepe costó 29 millones más que él.
Fazio está rompiendo todas las expectativas que creo a su llegada. Se le fichó como un jugador de futuro para el filial y ni siquiera sus gran valedor, Víctor Orta, esperaba que creciera tan rápido. El año pasado sólo jugó un encuentro de Copa con el primer equipo. A las órdenes de Manolo Jiménez en el filial, jugando incluso más de mediocentro que de zaguero, adquirió el ritmo y la intensidad propia de la competición en Europa. Federico ganó en velocidad y se convirtió en pieza clave para lograr el ansiado ascenso a Segunda. Luego llegó el Mundial sub 20, donde lideró desde atrás junto a Matías Cahais a la albiceleste para alzarse con el campeonato y tras una pretemporada completa con el primer equipo parece que pide paso con los mayores. Y de qué forma.

Hace unos meses colgábamos un post sobre 

