Suele suceder que cuando se ficha un jugador no se consulta al entrenador, que al fin y al cabo es el que decide el once semana tras semana. Unas veces es el propietario —lo de presidente suena a añejo, cuando no existían las SAD en el fútbol—, otras el director deportivo, el mánager o incluso ese representante que sabe colocar sus piezas. No siempre se pide consejo al que más sabe lo que necesita su equipo. Capdevila y Ziegler, fichados por Benfica y Juventus para esta temporada y que ya no cuentan, son dos ejemplos de que un equipo no ficha siempre de acuerdo a las necesidades.
Capdevila, campeón del mundo y de Europa con España, llegó este verano a Lisboa con la carta de libertad procedente de Villarreal y la intención de suceder a Coentrao, fichado por el Madrid, en el lateral zurdo de Los Encarnados. Apenas unas semanas después, su técnico, Jorge Jesús, no le inscribía en la lista para jugar la Liga de Campeones. El motivo oficial, que el brasileño Jardel ofrece más polivalencia para la zaga lusa al poder actuar también de central. Un varapalo para el internacional español, que confiaba en disputar el máximo campeonato continental de clubes.





