David Villa forever, ever, ever

Hay partidos que no hay como tragarse. El España-Suráfrica ha sido uno de ellos, a pesar de que sea la roja de nuestros amores y de que con esta victoria la selección española alcance las semifinales de la Copa Confederaciones como primera de grupo, con pleno de victorias e invicto imbatida en su portería. Pero del espíritu de la campeona de Europa hemos visto poco, y de fútbol menos. Quizás haya perdido el combinado de Vicente del Bosque movilidad, ritmo, velocidad en el centro del campo. Aunque más que pensar en que España esté pasando por un charco, quiero pensar que las exigencias del torneo no despiertan todo el interés que debería despertar en los jugadores.
Las ilusiones del combinado africano de llevarse una victoria que hubiera sido histórica para los Bafana, Bafana les llevó a estar muy eléctricos en la primera mitad, quedándose incluso con un porcentaje de posesión que normalmente acapara España para hacer más visible su esfuerzo sobre el campo. Tampoco sufrió el combinado español durante los primeros 45 minutos. Pero ni las ocasiones fueron tan claras ni el dominio tan devastador. Fue más un entretenimiento para la grada, que se lo pasaba en grande con sus incansables trompetas, que para los propios protagonistas. Hasta que David Villa condujo a los suyos hasta el 15º triunfo consecutivo de la roja, récord absoluto en la historia del fútbol mundial.








