<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0">

  <channel>
	<title>Notas de Fútbol</title>
	<link>http://www.notasdefutbol.com</link>
	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo del fútbol y todo lo que le rodea.</description>
	<pubDate>Wed, 23 Apr 2008 11:26:42 GMT</pubDate>
	<generator>http://www.notasdefutbol.com</generator>

	
    <item>
      <title><![CDATA[Aquella última bocanada del Dream Team, halagüeño precedente]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2008/04/23-aquella-ultima-bocanada-del-dream-team-halagueno-precedente</link>
      <guid>http://www.notasdefutbol.com/2008/04/23-aquella-ultima-bocanada-del-dream-team-halagueno-precedente</guid>
      <pubDate>Wed, 23 Apr 2008 11:18:59 GMT</pubDate>
      <author>Juan Baeza</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="centro" id=image11407 alt=Hristo src="http://img.notasdefutbol.com/2008/04/87019766045afddc1ddfdd.jpg" /></p>

	<p>El <strong>Barça </strong>venía de caer en <strong>Goteborg </strong>y dejar escapar un triunfo merecido en <strong>Old Trafford</strong>. Todo lo que no fuera victoria complicaba la clasificación a cuartos de final. Era aquel conjunto la versión más agria de lo que llegó a ser denominado <strong>Dream Team</strong>. En aquella campaña, la estrella de ese Barcelona genial se apagaba poco a poco, seguramente por haber desgastado la fórmula, seguramente porque <strong>Johan Cruyff </strong>no supo renovar una plantilla demasiado asentada en el éxito.<strong> Esa temporada 94/95 no reportó casi ningún recuerdo agradable para los culés</strong>, sólo sin sabores ante un Madrid al alza, que ganó la Liga con comodidad y les hizo cinco a los blaugrana en el Bernabéu. <strong>Pero hubo una noche que dio azúcar, una noche diferente, un oasis en el desierto</strong>, quizás la última noche de luces de aquel equipo que arrasó en la primera mitad de los noventa. </p>

	<p>Recibía el Barça al <strong>United del joven Ryan Giggs</strong>.<strong> Busquets </strong>bajo palos, <strong>Abelardo y Koeman </strong>en el centro de la zaga, <strong>Sergi y Ferrer </strong>en los laterales. La manija para<strong> Guardiola</strong>, con <strong>Jordi Cruyff y Amor </strong>echados a los costados y una línea de tres arriba: <strong>Romario, Bakero y Stoichkov</strong>. Esos once hombres protagonizaron un encuentro memorable despachando con sobrada contundencia al campeonísimo de la Premier. <strong>Fue como la última bocanada de aire de aquel Barcelona sin parangón que agonizaba</strong>. <a name="more"></a></p>

	<p>En aquel choque <strong>Hristo Stoichkov eclipso a Giggs</strong>. Fue el búlgaro el que abrió la lata en el minuto 8. Los azulgranas salieron con todo, dispuestos a brindar una noche europea inolvidable. Y así fue. Jordi Cruyff la metió desde la siniestra al área, allí Romario puso la pausa y el toque atrás, Amor remató mordido, un contrario repelió y llegó desde atrás Hristo para hacer el primero. Comenzó la exhibición. Romario y Stoichkov, Stoichkov y Romario. Eran una pareja superlativa, prácticamente sin igual. Podríamos decir que en aquel encuentro dieron su último espectáculo. En los albores del descanso el búlgaro pone un balón de oro desde la divisoria, O Baixinho la baja del cielo con el pecho entre dos defensores, les da gato por liebre y bate a Walsh. En el 3-0 se intercambian los papeles. Contra conducida por Stoichkov, Romario se abre a la derecha, a él va el cuero, el brasileño de primeras, mirando a la galería, la cede atrás, donde Hristo, en la frontal, conecta un tiro imparable. El 4-0 lo pone Ferrer casi al final, después de cocinarse una jugada por la diestra y cazar el rechace de su propio centro.</p>

	<p>Muchos pensaron que con un encuentro como ese el Barça reviviría. Los meses sucesivos demostraron que aquel equipo que sentaba cátedra había fenecido incluso antes de comenzar esa campaña. Sin embargo, durante 90 minutos el Camp Nou se pudo aislar de aquel ingrato año. <strong>Ferguson</strong> dijo que fue la humillación más grande que había recibido hasta esa fecha. Quién sabe, puede que se repita la historia, puede que catorce años después, en otra temporada aciaga, el FC Barcelona dé un suspiro a su gente con 90 minutos de apoteosis. </p>



 ]]></description>
    </item>
	

  </channel>
</rss>
