
Vaya por delante que esto de los trofeos individuales es algo que no me acaba de convencer del todo. Que sirven para elogiar una temporada, un año, o una carrera, pero que no siempre lo hacen de forma atinada. De hecho, y creo que lo escuché alguna vez por ahí, en esta vida hay premios para todo. De vez en cuando, incluso, uno se acaba sorprendiendo de la variedad de estatuillas que se reparten así porque sí, por el mero hecho de hacer publicidad de quien las otorga. Pero en este caso, con el ruido mediático que levanta el nuevo FIFA Balón de Oro (ya era hora de que se pusieran de acuerdo porque había dudas de cuál de los dos –si el que entregaba la FIFA o el que entregaba France Football- gozaba de más credibilidad), invita a pensar a uno, a debatir como ya hicimos en anteriores notas y en las que vosotros dictasteis sentencia.
Dicho esto, y a pocas horas de que se den cita en Zúrich los tres candidatos, Xavi, Iniesta y Messi, he de decir que, puestos a elegir, creo que el que se merece el distinguido galardón es el primero. Sin desmerecer al resto, el canalizador del juego barcelonista y de la España campeona del mundo es, a sus casi 31 años, el centrocampista con más visión del panorama europeo. Su progresión ha sido evidente en los últimos años. Pasó de ser un jugador a veces criticado por sus pases horizontales (en versiones pasadas del Barcelona y cuando todavía no estaba del todo consolidado), ha convertirse en el amo de la medular barcelonista, con exhibiciones y hasta goles. Su segunda capitanía en el último campeón de Liga tampoco es casualidad. Sobre el verde demuestra jerarquía, recordando al mejor Guardiola, hoy, su mentor.





El próximo 28 de febrero se reunirán los representantes de la
Las noticias que llegan acerca de cómo están marchando los preparativos en el país que albergará el próximo
En el FC Barcelona entienden que el espíritu olímpico atenta contra el de la Champions, y por mucho que diga la FIFA, pelearán por defender sus intereses. La idea del Barça es que Leo Messi juegue con ellos el partido de ida de la previa de Champions. ¿Qué supondría eso? Ceder luego para los tres últimos partidos de la Olimpiada a Messi, que se convertiría en mera mercancía. Como era de esperar, Argentina se ha negado. O todo, o que se preste a sanciones el club blaugrana. La FIFA respalda a Argentina, como bien se puede comprobar a cuenta de las palabras de Joseph Blatter.


