No pasó apuros, aunque perdió. Sufrió las consecuencias de la pájara final, cuando el pase estaba más que sellado, y por ello el Atleti cayó 3-2 en El Sardinero, aunque tuvo un encuentro desahogado. Y eso que a los tres minutos ya se había marcado un gol en propia puerta; Valera fue el afortunado. Pero la solidaridad de Moratón hizo que cinco minutos después el partido fuese empate a uno. En la segunda mitad, Jurado se inventó un golazo con sombrero, pared y disparo con el exterior incluidos; ahí lo selló todo. El Racing remontó en el último suspiro, pero ya estaba todo dicho.
Así, diez años después, el Atleti regresa a una final de la Copa del Rey. El año del descenso la disputó frente al Espanyol, con aquel recordado gol de Tamudo a Toni Jiménez tras robarle el balón de las manos. El Atleti, prácticamente, se ha asegurado Europa, aunque toca pensar en un título, algo que está cerca y lejos a la vez. Cerca, por estar a sólo un paso; pero lejos, por el rival que tendrá enfrente. El Sevilla pasó apuros en Getafe, donde perdió 1-0, pero Palop se erigió en salvador y reservó un sitio en la final al sombrero de Del Nido, y de todo aquel sevillista que compre su entrada para el encuentro.



