Como siempre se dice en estos casos, una final es una final, y puede pasar de todo. No le falta razón a los que afirman esto, pero en todo partido siempre hay un favorito, y esta noche en la final de la Copa de la UEFA lo será el Sevilla. No es que menospreciemos al Espanyol, todo lo contrario, sino que los méritos del conjunto sevillista en el último año le otorgan la vitola de favorito ante prácticamente el 90 % de equipos europeos.
Estamos hablando del actual Campeón de la Copa de la UEFA, del Campeón de la Supercopa de Europa, del único club del continente que aspira a ganar tres títulos. Un mérito de incalculable valor gracias al poderío físico de una plantilla que Juande Ramos ha administrado con maestría, y cuyos jugadores pueden sustituirse sin que el juego del equipo note el más mínimo bajón. El Sevilla está atravesando la época más dorada de toda su historia, una época que coincide con su centenario, y su afición la está disfrutando con plenitud.
Su sombra sigue creciendo. A los títulos logrados en el último año, tiene posibilidad de sumarle otros tres. La temporada que viene ya no participará en la UEFA, sino que estará entre la crema de Europa, en la Liga de Campeones. El techo de este equipo parece no tener límite. Ejemplo de trabajo bien hecho.