Madre mía con la Copa América. Los favoritos se han disfrazado de secundarios y éstos, de protagonistas. O si no, no se explica que una selección con el potencial de Brasil, con tantas estrellas en su pecho, con tantas sobre el césped, sea incapaz de sumar una victoria en sus dos partidos hasta la fecha. Si ante Paraguay la victoria se antojaba como necesaria, ahora, tras su tropiezo (2-2) ante los guaraníes, sólo vale la victoria ante Ecuador para estar en cuartos. Para estar y para ser, que de momento poco está siendo la canarinha de Mano Menezes.
El que se haya quedado esperando que Neymar mostrara parte de su abanico de genialidad se habrá quedado con las ganas. El brasileño, en boca de todos, estuvo tan apagado como desacertado su compañero Dani Alves. El lateral del Barcelona fue protagonista en los dos goles de Paraguay, que consiguió dar la vuelta a un marcador adverso y que vio como en el último suspiro Fred, un recién salido pero siempre con la caña a punto, le amargaba la fiesta al combinado albirrojo a la vez que apagaba de alguna manera el incendio que minutos antes había provocado los pupilos de Martino.



