
La suerte sonríe al Bayern de Múnich. Solo así se puede explicar que saliera vivito y coleando del St. Jakob Park ante un conjunto que se ha ganado a pulso la etiqueta de ‘matagigantes’ en esta Champions League. Sin desmerecerlo, ni mucho menos, el Basilea dejó en la cuneta al Manchester United en la primera fase de la competición e insiste en repetir la gloria, ahora frente al cuadro muniqués. Una condición ganada a pulso que, sin embargo, solo le otorgó un gol de ventaja (1-0) para el duelo de vuelta.
Pocos pronosticaban en vísperas al enfrentamiento de octavos de final en Suiza que el Basilea terminaría llevándose el gato al agua. Pero la pasión con la que salieron los pupilos de Thorsten Fink Heiko Vogel no tardó en poner en aprietos a un Neuer como casi siempre excepcional que contó, además, con la benévola colaboración de sus postes. Junto al guardameta alemán, los culpables de que el Basilea no prepare el choque en Alemania con una ventaja más confortable que un marcador mínimo.




