Como en tantos y tantos lugares del mundo, el fútbol siempre ha sido el deporte más popular en Chile, país que, a tenor de su convulsa historia política en el siglo XX, vio también como el deporte rey se convertía una vez más en herramienta de influencia social y política para ser usada por sus dirigentes. Justo después de un terrible terremoto, Chile organizó su mundial en 1962. Jorge Alessandri Rodríguez aprovechó la ocasión y una excelente hornada de jugadores para tratar de unir con el deporte a un país que vivía un continuo y duro enfrentamiento entre derecha e izquierda.
En aquel Mundial Chile quedó tercera, pero uno de los encuentros más recordados fue la semifinal contra Italia, conocida como “la batalla de Chile”, donde los jugadores de uno y otro equipo repartieron patadas y entradas duras a diestro y siniestro, influenciados por el clima de tensión generado por el gobierno local, que había reaccionado muy duramente ante las críticas exageradas de dos periodistas italianos al estado de pobreza en el que estaba sumido el país sudamericano.

Cuando el 1958 iba a disputarse el 
Muchos amantes del fútbol, especialmente los aficionados del Barça, recordarán a un portero larguirucho y bigotudo llamado Helmut Duckadam. Este guardameta rumano se convirtió en el héroe de la 


