Anoche, la selección nacional volvió a jugar al fútbol donde ambos se rebautizaron, en el Ernst Happel de Viena. Era la mayor atracción del duelo amistoso ante la amiga Austria. En medio de un ambiente festivo, España dio lo suficiente como para vencer por uno a cinco. Y eso que fueron los locales los que se adelantaron, pero los de Del Bosque respondieron pronto y acabaron imponiéndose sin problemas. Hay tantas lecturas posibles que resulta difícil leer el partido. Porque cuando un equipo está tan serio, uno comienza a ponerse serio ante su juego, esperando siempre un recital.
Ayer España ofreció dos versiones. En la primera mitad, el conjunto sólido de siempre, con Xavi girando sobre su propio eje, Iniesta y Silva inventándose espacios —como si el rival no dejase ninguno—, y Villa acertado ante el gol. En la segunda, un equipo por hacer para acabar de hacer el equipo. Todos quisieron hacer de todo, y ahí demasiados se perdieron. Güiza bajó a recibir donde no suele, Negredo acabó peleado consigo mismo, y Navas corrió tanto y en tantas direcciones que pisó todo el terreno. Cada individuo tenía demasiado que demostrar y entonces España dejó de ser un equipo.

Algún comentarista observó que para cerrar el círculo de los 

El diario Marca adelanta hoy que se ha hecho efectivo el traspaso de Dani Güiza al Fenerbahçe turco por 17 millones de euros. Luís Aragonés dispondrá por tanto de un compañero de viaje en esta nueva aventura con aroma a kebab y repleta de tintes surrealistas. Parece que el salario que Güiza percibirá en el Fenerbahçe, en torno a los tres millones de euros anuales era una oportunidad que un jugador de 28 años y curtido en equipo modestos no podía dejar pasar.
Ha resultado difícil escoger al nombre de esta jornada. Por una parte estaba el debut de Arshavin en el torneo. La estrella rusa se perdió los dos primeros partidos de la Eurocopa por sanción. Se espera mucho de éste futbolista y no ha decepcionado en el encuentro frente a Suecia. Su peligrosa presencia dio un toque dinámico a los de Hiddink que tuvo mucho que ver en la consecución del pase a cuartos. 


El Real Madrid parece mentalizado a no tropezar más veces con la misma piedra; cansado de que sus emparejamientos ligueros acabaran con 1 o 2 en la quiniela desde noviembre, hoy a dado por bueno el empate en cuanto el partido ha empezado a ponerse cuesta arriba. Pero además de esta falta de determinación, el bajón físico de la segunda parte ha sido alarmante.

