
La dirección deportiva del Real Madrid se encuentra frente a un dilema imposible, cómo sustituir a Pepe. Digo imposible pues como dijo Jorge Valdano, “Pepe es un jugador insustituible, en el mercado no hay otro como él”. Así de simple. Y para empezar hagamos como los propios mandatarios merengues y analicemos lo que ya tiene el Madrid.
Centrales natos son Albiol, Garay y Metzelder. Albiol era el compañero de Pepe y ahora deberá asumir las responsabilidades del zaguero portugués: mandar y barrer la retaguardia horizontalmente, siendo el primero en salir al balón o al cruce de los laterales superados. Garay es un central muy joven pero con experiencia en Primera tras su estancia en el Racing de Santander. No ha jugado muchos minutos en el Madrid pero se supone que este año está en la plantilla por dos razones: aprender de los más veteranos y estar ahí por si se lesionan los titulares. Claro que no es lo mismo tirar de él unas semanas que todo lo que queda de temporada. Metzelder, desde que fichó por el Madrid ha hecho dos cosas principalmente: aprender a hablar castellano mejor que la mitad de los españoles y lesionarse tan a menudo como la mitad de los jubilados. Está en el Madrid porque nadie pagó por él una suma aceptable en verano y sus minutos potenciales se quedaron en Alcorcón. No es, ni de lejos, una solución para un equipo que aspira a ganar la Liga y la Champions.



Suele pasar. Cuando creas una expectativa, cuando esperas a que llegue el gran día, cuando el sueño puede ser realidad, va ella, siempre ingenua e inesperada, y te da la bofetada. Es lo que le pasó al Real Madrid en El Sardinero. Los de Fabio Capello soñaban acostarse líderes y al final han intercambiado su sueño con el del Racing de Santander, que no es otro que jugar en Europa la próxima temporada, mientras que la Liga, a falta de ocho jornadas y a la espera de lo que hagan este domingo Barcelona o Sevilla, puede estar un poco más lejos para las aspiraciones blancas.

