
La guerra de Independencia española dejó para la historia bélica la guerra de guerrillas. El invasor francés se encontró en nuestro territorio con un enemigo invisible que lo mismo les envenenaba la sopa en una posada que le acuchillaba mientras dormía. Grandes guerrilleros fueron “El cura Merino” ”Juan Martín Díaz “El empecinado” , quien tras ver su casa saqueada por los soldados franceses se lanzó al monte con su fusil llegando a juntar un ejército de más de cinco mil miembros. Un mosquito que a base de continuos picotazos acabó por asfixiar al poderoso ejército napoleónico.
La selección española afrontó la Eurocopa de 1984 agazapada. Sin contar entre la terna de favoritos acudía a la guarida del enemigo. Francia ejercía de país anfitrión de un campeonato destinado a coronar a “Platini y los cartesianos”, una de las mejores generaciones del fútbol francés de toda la historia. Sin embargo en la roja aún permanecía la transfusión en vena alcanzada por el mítico 12-1 a Malta. El campeonato actuaría como una especie de continuación de aquella gesta por parte de un combinado entregado a la heroíca con la fe de un converso.



