Bien es sabido por todos que el tiempo no espera y mucho menos en el fútbol. Los proyectos dejan de serlo si la pelota, sea en el momento que sea, decide no entrar. Y si ésta no entra se lleva por delante a quién sea. Cada ocasión desperdiciada, cada remate a las nubes, cada intento con final en el limbo aumentan la impaciencia y ésta suele conllevar a decisiones impulsivas no siempre acertadas. Fruto de ese nerviosismo al que invitan los malos resultados el pasado fin de semana fue despedido el quinto técnico en lo que va de temporada: Gonzalo Arconada. En su lugar llega Hugo Sánchez, quien fue un fabuloso futbolista pero que como técnico todavía tiene mucho que demostrar.
No son tampoco los números del Almería tan malos como para cargarse de buenas a primeras al entrenador siempre y cuando el objetivo de este modesto sea la permanencia. En dieciséis jornadas ha perdido ocho partidos, ha empatado cuatro y ha ganado otros cuatro. En total, 16 puntos o lo que es lo mismo: uno por jornada. Muy justo para lograr la salvación pero nada despreciable teniendo en cuenta que conjuntos con mayor presupuesto están por debajo en la clasificación, en la que los andaluces ocupan la decimosexta plaza. Quizá demasiado para fulminar a Arconada, un técnico que el año pasado ascendió al Numancia y lo hizo a base de buen fútbol y sobre todo confianza.
La derrota en El Molinón por la mínima (0-1) fue la gota que colmó el vaso de la directiva rojiblanca, que no esperó si quiera llegar a casa para anunciar la destitución de su entrenador. A Arconada le costó coger el punto al equipo. La plantilla no comulgaba con algunas de sus decisiones y aunque en las últimas jornadas había dado espaldarazo a algunas de sus firmes ideas con tal de encontrar soluciones al mal del equipo, el perder ante el Sporting y el consecuente acercamiento a los puestos de peligro precipitaron su adiós. Un marcha llamativa por la poca paciencia (parecía haber hallado la tecla en los últimos choques) y que asusta más sabiendo quién será su sucesor: Hugo Sánchez.




Tenemos la insana costumbre de pasar por alto lo ocurrido cada fin se semana en nuestra categoría de plata, cuando muy probablemente esté mucho más emocionante que la Primera División. En anteriores posts sobre la Liga BBVA hablamos sobre el 

