La flor de Pep y la lección de Hiddink

Soy el primero que ha hablado bien de Guardiola, que ha reconocido que lo que está haciendo este entrenador es algo inaudito, sobrecogedor, algo que nadie podía imaginar. Pasar de un filial al Barça y ponerlo al borde del triplete, todo ello con un sello propio marcado por fútbol preciosista y encantador es alucinante. Sin embargo, creo que anoche en Stanford Bridge Guardiola se vio superado por los acontecimientos, no supo reaccionar ante un planteamiento perfecto del Chelsea, que mereció ganar, pues el Barça sólo tuvo una ocasión, sólo una, totalmente maniatado e impotente ante la muralla inglesa.
Guardiola sacó a escena un dibujo que me suscitó dudas por no abrir el campo por las bandas, el Chelsea se puso por delante y se replegó al completo. El Barça cogió el balón pero encadenar tres pases en campo rival se volvía complicadísimo con un Chelsea agazapado, presionando cada balón y exhibiendo una condición física envidiable. En la segunda parte el guión no cambio, muchos echamos de menos cambios, básicamente un delantero más que abriera el campo echándose a la banda. Pero el cambio no llegó, ni las ocasiones, sólo una injusta expulsión de Abidal y varios penaltis clamorosos no señalados en contra de los azulgrana. El partido era de claro 1-0, de hecho el Chelsea a la contra pudo y debió matar al Barça… No lo hizo y entonces en pleno descuento apareció Iniesta y se inventó un golazo que nos vino a confirmar la flor de Pep, un hombre que esta campaña parece estar salpicado por el éxito, en las buenas y en las malas.


