
Muy en el horizonte parece haberse quedado aquel puñado de gratos recuerdos que dejó en el imaginario colectivo la primera participación del Villarreal en la Champions League. Fue en la temporada 2005/2006, con Manuel Pellegrini a la cabeza. Fue un año de ensueño, donde por El Madrigal vieron desfilar a equipos como el Manchester, el Inter o el Glasgow Rangers. Todos ellos sucumbieron a las buenas prácticas amarillas, sólo detenidas por el Arsenal y Lehmann en el penalti no marcado más doloroso de la fulgurante historia castellonense.
Un lustro más tarde, asentado entre los equipos que saben a qué juegan, pero lastrado por un abanico de lesiones que sólo han mermado una plantilla más bien justa, el coliseo villarrealense ha vuelto a ver pasar a algunos de esos huesos duros de roer que antaño trajeron un sinfín de ilusiones. Sin embargo, la fortaleza de los mismos y los contratiempos de los hoy dirigidos por Juan Carlos Garrido han deparado un destino nada favorable. El Villarreal se despide de la Champions y de Europa por la puerta de atrás, sin ninguna victoria ni ningún punto en su casillero.




