Técnico, expeditivo y desequilibrante son los adjetivos que califican a la perfección a la penúltima perla de la fructífera cantera francesa. Hatem Ben Arfa (حاتم بن عرفة en árabe) tiene solamente 20 añitos y una larga senda por transitar si quiere ser algo más que una promesa. Por lo pronto ya sabe lo que es ser internacional con su país y marcar goles importantes con su equipo del alma, el Olympique de Lyon, al que con sus dos dianas frente al Stuttgart ha devuelto la esperanza de estar entre los dieciséis mejores equipos del continente.
Nacido en el municipio galo de Clamart, a las afueras de París, dispone también de nacionalidad tunecina, ya que su padre fue internacional con dicho país africano. Sin embargo el joven Hatem dijo “no” a la llamada de Roger Lemerre, seleccionador de Túnez, cuando éste le ofreció la posibilidad de disputar el Mundial de Alemania con ‘Las Águilas de Cartago’ ya que su objetivo, cumplido hace unos meses, era ser convocado por Raymond Doménech para vestir la elástica ‘bleu’ de Francia. Por su juventud y porque apenas se estaba abriendo camino en el Lyon, no estuvo en la cita de 2006, algo que puede que no se repita en la próxima Eurocopa.
Ben Arfa empezó a hacerse un nombre junto a otros futbolistas de su generación en el Europeo Sub’17 de 2004. Al lado de otras perlas del fútbol francés que empiezan a tener también su reconocimiento como Samir Nasri (Marsella), Jerémy Mendez (Mónaco) o su compañero en la actualidad y con menos protagonismo entonces, Karim Benzema, Hatem y los suyos lograron alzarse con el título venciendo nada más y nada menos que a la España de Cesc Fàbregas o Gerard Piqué. La temporada 2004/2005 fue la de su debut con el Lyon. Sin embargo, las oportunidades llegaban a cuentagotas en un conjunto en el que la competencia era altísima. Por ello, se llegó a plantear una salida en busca de minutos que evitasen su estancamiento.



