
La intrigante semifinal de Champions League que nos deparó el duelo entre Real Madrid y Bayern de Múnich tuvo, como todo duelo de altura, sus protagonistas. Las crónicas destacan con atino el inmenso trabajo de Schweinsteiger, la omnipresencia del joven Kroos o los dobles aciertos de los porteros en la tanda de penaltis. Todos los componentes aportaron su granito de arena —para bien o para mal—, pero hubo uno que sintió el pase bávaro como una pequeña gran revancha personal.
No se trata de Jupp Heynckes, que podría ser perfectamente. El entrenador alemán, de alguna manera, se fue de Chamartín con los deberes hechos: la séptima Copa de Europa blanca. Más insípida fue la marcha de Arjen Robben hace tres años: se fue porque Florentino Pérez necesitaba hacer caja tras las inversiones en Cristiano Ronaldo, Kakà y Benzema. Se fue muy a su pesar, porque él quería quedarse. Y se fue por la puerta de atrás, de un día para otro. Diciendo adiós con la boca pequeña.

«Somos la ‘bestia negra’ del Madrid y nos respetan mucho». Son
Tanto Jupp Heynckes como Jose Mourinho tiene el 4-2-3-1 como formación preferida, cada uno con sus variantes y sus particularidades. Los alemanes posiblemente jugarán con Alaba, Badstuber, Boateng y Lahm en defensa, Kroos y Luiz Gustavo en el doble pivote, Ribery, Müller y Robben en segunda línea y Mario Gómez como referencia. En cambio, la alineación de Mourinho es más difícil de predecir. La única certeza es que Pepe jugará en el centro de la zaga, porque cabe la posibilidad de que Ramos vuelva al lateral derecho, viendo el mal momento que vive Arbeloa y recordando la prueba que hizo el de Camas en el partido de vuelta con el
No hay motivación más grande para un participante de la Champions League que saber que la final se juega en su casa. Puede que, en el caso del Bayern, influya además el hecho de no conquistar la máxima competición continental desde la temporada 2000/2001, cuando se impuso en la tanda de penaltis al Valencia en el italiano Giussepe Meazza. Mucha agua ha pasado por debajo de los puentes desde entonces, cuando el equipo liderado por los Kahn, Effenberg, Scholl o Elber lograba erigirse mejor equipo europeo 25 años después de su último triunfo, y es ahora, esta vez con 11 años de diferencia, cuando el conjunto bávaro sueña con repetir la sublime empresa.

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