Popularmente siempre se ha tenido por cierto que, etimológicamente, el nombre de la capital de Galicia viene de Compostellae, es decir, “Campo de Estrellas”, una teoría que confluye con la de que el Camino de Santiago está marcado por la propia Vía Lactea. Aun sabiendo que aquello de Campo de Estrellas no tiene rigor histórico-gramático, podemos decir que Ronaldo Luís Nazário de Lima le dio cierto sentido con aquel extraordinario gol del que ayer se cumplieron quince años: durante once segundos y catorce toques de balón, Ronaldo hizo de aquel césped un Compostellae terrenal.
Sábado 12 de Octubre de 1996. Jornada 7. SD Compostela – FC Barcelona. Minuto 35. El Barça vence 0 a 2 al equipo compostelano. Tras un corte de Popescu, los locales Mauro y Passi chocan y se les escapa la pelota. Ronaldo la recoge en la medular y, tras un forcejeo con Chiba, zacadilla y agarrón incluidos, se lleva el esférico. Llega José Ramón y O Fenómeno la pisa y se va entre el gallego y Chiba. Arranca como una exhalación hacia la portería rival y con tanta potencia que José Ramón lo da por perdido y acorta en diagonal para intentar llegar al área antes que su rival. A velocidad de sprint, Ronaldo llega a la frontal y se encuentra con William cerrándole el disparo y al propio José Ramón llegando en su ayuda. Frena en un paso, les hace un uno-dos, cambiando la pelota de pie y, finalmente, supera al portero Fernando con un tiro seco y raso al primer palo. Es-tra-tos-fé-ri-co.



